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jueves, 13 de agosto de 2015

Investigadores bonaerenses crean un caminador para prevenir enfermedades en adultos mayores



Se trata de una plataforma inteligente que permitirá observar la marcha en los adultos mayores para prevenir la aparición de complicaciones médicas hasta con dos años de antelación. El proyecto lo llevan adelante especialistas de la Universidad Nacional de La Matanza y estará finalizado este año. La innovación podrá ofrecerse a los centros de salud a un bajo costo



Investigadores de La Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) diseñarán, por primera vez en el país, analizadores de marcha que permiten predecir la aparición de enfermedades en adultos mayores hasta con dos años de antelación.

Cuando una persona comienza a avanzar a menos de 0,8 metros por segundo es indicativo de que algo está ocurriendo. Detectar este cambio a tiempo, permite evitar caídas, fracturas y anticipar enfermedades de diversa índole como producto de un síndrome de fragilidad.

La innovación que desarrollan en la UNLaM es muy superior a la forma en que actualmente se estudia el desplazamiento de los adultos mayores, la cual solo es ayudada por un cronómetro. En tanto, la plataforma inteligente posibilitará tomar detalle de cada una de las variaciones en el andar en los adultos mayores.

En diálogo con la Agencia CtyS, el licenciado Carlos Maidana, quien está a cargo del desarrollo de esta plataforma inteligente, señaló que “el objetivo es digitalizar y reproducir en una computadora la velocidad, distancia y regularidad entre los pasos de los longevos, y cómo distribuyen el peso del cuerpo hacia la izquierda o la derecha, entre otros factores”, explicó.

El analizador de marcha será una cinta enrollable, liviana y fácilmente transportable, por lo que, para realizar las pruebas en pacientes, un técnico podría ir hasta la casa de los ancianos, sin que éstos deban ir al hospital.

Además, este proyecto incluye el diseño de un software que analizará la marcha en detalle y que permitirá visualizar en un monitor la simulación de cómo se desplazó el paciente. El licenciado Carlos Maidana explicó que “cuando el pie de una persona se pose sobre el caminador, se activarán las intersecciones que hagan contacto y se formará la huella”.

El prototipo -que se prevé que se finalizará este año- estará compuesto por módulos de 60 x 60 centímetros, los cuales estarán unidos a lo largo para formar un pasillo de unos 4 o 5 metros. Cada uno de estos módulos contendrá una cuadrícula formada por líneas horizontales y verticales, y en cada intersección habrá un censor.

Por su parte, el doctor Ricardo Jáuregui, especialista en geriatría e impulsor del proyecto, comentó que “una de las ventajas de que la patente de este desarrollo pertenezca a una universidad pública es que podrá ofrecerse esta innovación a los centros de salud a un bajo costo”.

Vale marcar que los caminadores para personas de edad avanzada ya existen en Canadá, pero que son muy costosos. Si bien este caminador está pensado para su uso en adultos mayores, también podría ser útil para traumatólogos, kinesiólogos o para observar la recuperación de los pacientes tras ciertos tipos de operaciones.

El objetivo final: un caminador enrollable y portátil

El caminador enrollable y portátil se hará con un material llamado mylard, semejante al polietileno de muy alta densidad. También, será preciso el uso de una pintura conductora que contiene partículas de plata. Se prevé que la plataforma tendrá una larga vida útil. “La ventaja es que el espesor total de este analizador de marcha será de solamente un milímetro y medio y se va a poder enrollar”, valoró Maidana.

El caminador enrollable medirá seis metros, aunque los dos primeros metros no tendrán censores. Así, se digitalizará la marcha desde los 2,01 metros a los 5,99 metros del recorrido. A medida que el paciente avance, se enviará toda la información a una PC, mediante una conexión a un puerto USB.

El costo total del caminador rondaría los 6 mil dólares. “Si consideramos que, hoy, un monitor para una cama de terapia intensiva cuesta de 12 a 15 mil dólares, podemos pensar que cualquier hospital o médico geriatra podría tener una de estas plataformas a su disposición”, analizó Jáuregui.

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