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domingo, 24 de agosto de 2014

ASDRA repudia los dichos del presidente de Banco Piano, que llamó ‘mogólico’ a Griesa


La Asociación Síndrome de Down de la República Argentina manifiestó su repudio a los dichos de Alfredo Piano, titular del Banco Piano, que en una entrevista telefónica en el programa Ruleta Rusa, en Radio Rivadavia, llamó mogólico al presidente de los Estados Unidos Barack Obama y luego dirigió la palabra hacia el juez Thomas Griesa.


La Asociación pidió a Alfredo Piano que se rectifique y le recuerdó que utilizar la palabra “mogólico” a modo de insulto constituye un claro acto de discriminación contra las personas con síndrome de Down.
ASDRA invita a la comunidad en general, y en particular a Alfredo Piano, a conocer su campaña nacional “Insultos”. Sus objetivos son, en primer lugar, instalar la campaña en la esfera mediática con el apoyo estratégico de un medio masivo de televisión para dejar bien asentada la idea de que la utilización del término “mogólico”, a modo de insulto, constituye en sí mismo un acto de discriminación; y en segundo lugar, (in)formar a la opinión pública acerca de cómo el modo en que se emplean las palabras importa –y mucho- en la construcción del lenguaje, ya que a partir de éste se crean escenarios para las relaciones con los semejantes.

¿Por qué la palabra mogólico usada como insulto es discriminatoria?

Un alto porcentaje de la población utiliza la palabra “mogólico” a modo de insulto sin darse cuenta que en realidad el empleo de esta palabra constituye un claro acto de discriminación. La causa fundamental de que esto suceda es la falta de información por parte de la población que emplea este término de manera peyorativa.
La palabra mogólico usada como insulto tiene un fuerte impacto sobre la dignidad de las personas con síndrome de Down, quienes son estigmatizadas por una palabra que en el uso actual esconde la perversidad de pensamiento binomio respecto de qué es normal y que no.

Origen de la palabra mogólico
El término “mogólico” es una tergiversación del término “mongólico” que, su vez, derivó del “mongolismo”, el concepto que acuñó el médico británico John Langdon Down en 1866 para describir el síndrome de Down por las similitudes en los rasgos físicos que él encontró en las personas con síndrome de Down con los mongoles. Incluso, todavía existen en la actualidad organizaciones que tienen muchos años trabajando con personas con síndrome de Down y que llevan en su nombre la palabra mogólico.

Hacer referencia a las personas con síndrome de Down para insultar a otras es un acto de discriminación

Cuando decimos la palabra mogólico, en muchos casos sin saberlo, hacemos referencia a este origen. La palabra mogólico suele usarse para insultar haciendo referencia a la falta de inteligencia de la persona a la cual se dirige. Es decir, sitúa a los individuos en parámetros de normalidad-anormalidad y entiende a la discapacidad intelectual como algo fuera de lo normal, incorrecto u objeto de burla.
El síndrome de Down no es una enfermedad o padecimiento sino una característica de la persona que lo tiene. Es parte de quién la persona es (tal como su personalidad, su estatura, sus gustos, etcétera). Cuando insultamos a alguien diciéndole mogólico, asumimos que hay algo de malo en ser una persona con síndrome de Down. Esto es similar, por ejemplo, al acto de discriminación que incurre al utilizar palabras referidas a la sexualidad de las personas de manera peyorativa.

Cómo se sienten las personas con síndrome de Down y sus familiares
Las personas con síndrome de Down y sus familiares han expresado en muchas ocasiones que se sienten agredidas cuando alguien dice “mogólico”. Este es el mensaje de Francisco, joven con síndrome de Down, en un acto realizado el 21 de marzo, Día Mundial de las personas con síndrome de Down.

Campaña Insultos

La campaña “Insultos” realizada por ASDRA busca resignificar la palabra “mogólico” y concientizar sobre su incorrecta utilización. Fue diseñada por la Agencia Quintana Comunicación. Sus objetivos son, en primer lugar, instalar la campaña en la esfera mediática con el apoyo estratégico de un medio masivo de televisión para dejar bien asentada la idea de que la utilización del término “mogólico”, a modo de insulto, constituye en sí mismo un acto de discriminación; y en segundo lugar, (in)formar a la opinión pública acerca de cómo el modo en que se emplean las palabras importa –y mucho- en la construcción del lenguaje, ya que a partir de éste se crean escenarios para las relaciones con los semejantes.

Fuente: Prensa ASDRA